Versos Áureos Pitagóricos

Dic 7, 2011 by

Versos Áureos Pitagóricos

En primer lugar, honra a los Dioses Inmortales, tal cual han sido establecidos y ordenados por la Ley. 1
Honra los Juramentos, a los Ilustres Héroes, 2
y a los Espíritus Terrestres rindiéndoles los ritos que están reglamentados. 3
Honra a tus Progenitores y a tus familiares cercanos. 4

Del resto de la humanidad, hazte amigo de aquél que se distingue por su virtud; 6, 7, 8, 9
siempre presta oído a sus suaves exhortaciones, y toma ejemplo de sus actos virtuosos y útiles;
y evita tanto como te sea posible quitarle tu afecto por sus ligeras imperfecciones:
el Poder es un vecino cercano a la Necesidad.

Sabe que todas estas cosas son tal como te las he contado; 9, 10
y acostúmbrate a superar y eliminar estas pasiones.
Primero, la gula, la pereza, la lujuria y la ira.

No cometas nunca una acción vergonzosa, ni con nadie, ni a solas contigo mismo; 11, 12
y por encima de todo, respétate a ti mismo.

Seguidamente observa la justicia en tus acciones y en tus palabras. 13, 14, 15, 16
Y acostúmbrate a no actuar jamás sin regla y sin razón.
Por el contrario, reflexiona siempre que ha sido ordenado por el Destino
que todos los hombres deben morir;
y que los bienes de la fortuna son inciertos;
y que de la misma manera en que pueden ser adquiridos, pueden también perderse.

De las calamidades que caben al hombre sufrir por Designio Divino, 17, 18, 19, 20
soporta con paciencia la parte que a ti corresponde, sea la que sea, y nunca te quejes de ella.
Pero esfuérzate en la medida de tus fuerzas por remediarlas.
Y considera que el Destino no envía la mayor parte de estas desgracias a los hombres de bien.

Existen entre los hombres varios tipos de razonamientos, buenos y malos. 21, 22, 23
No los admires ni los rechaces demasiado fácilmente,
pero si alguna falsedad se te presentase, aléjala con suavidad, y ármate con paciencia.

Guarda observancia, en cada ocasión, de lo que ahora te voy a decir: 24, 25, 26
Que nadie, por sus dichos o por sus actos, te seduzca jamás;
ni te tiente para que digas o hagas lo que no es provechoso para ti.

Consulta y delibera antes de actuar, de modo que no cometas acciones insensatas. 27, 28, 29
Porque es la parte del hombre miserable hablar y actuar sin Discernimiento.
Pero haz aquello que no te aflija más tarde, ni te obligue a arrepentirte.

Nunca emprendas algo que no entiendas; pero aprende todas las cosas que debieras conocer, 30, 31
y mediante ellas llevarás una vida agradable.

De ninguna manera descuides la salud de tu cuerpo;_
más bien dale bebidas y comidas en su justa medida, 32, 33, 34
y también el ejercicio del cual él tiene necesidad.
Por medida quiero decir aquello que no te provocará molestia.

Acostúmbrate a una forma de vida que sea pulcra y decente sin lujos. 35, 36, 37, 38
Evita todas las cosas que puedan provocar en otros envidia.
Y no gastes de más fuera de temporada, como aquél que no conoce qué es decente y honorable.
Pero no seas ni codicioso ni avaro: una justa medida es excelente en estas cosas.

Sólo haz aquellas cosas que no puedan lastimarte, y reflexiona bien antes de hacerlas. 39

Nunca permitas que el sueño cierre tus párpados al final del día, 40, 41, 42, 43, 44
hasta que hayas examinado con tu razón todas las acciones realizadas.
“¿En qué he hecho mal? ¿Qué he hecho? ¿Qué he omitido que debiera haber realizado?”
Si en este examen encuentras que tú has hecho mal, repréndete severamente por ello;
y si has hecho algún bien, regocíjate.

Practica concienzudamente todas estas cosas; 45, 46, 47, 48
medita bien en ellas; tú debes amarlas con todo tu corazón.
Son ellas las que te llevarán a la senda de la Divina Virtud.
¡Lo juro por Aquél que transmitió a nuestra razón la sagrada Tetraktis,
el Origen de la Naturaleza, cuyo curso es eterno!

Nunca comiences tu trabajo, 48, 49
hasta tanto hayas primero orado a los Dioses para lograr aquello que estás por iniciar.

Cuando hayas hecho de estas costumbres parte de ti, 49, 50, 51
conocerás la constitución de los Dioses Inmortales y de los hombres,
incluso hasta qué punto los diferentes seres se extienden, y qué los contiene y qué los une.

También conocerás, de acuerdo a la Justicia, que la naturaleza del Universo es en todas las cosas igual. 52, 53
Así, no tendrás esperanza en aquellas cosas que no debes esperar; y nada en este mundo se ocultará de ti.

También conocerás que los hombres atraen hacia sí sus propios infortunios voluntariamente, y por su propia libre elección. 54, 55, 56, 57, 58, 59, 60
Miserables como son, ni ven ni entienden que su bien está a su alcance.
Hay muy poco de ellos que saben cómo liberarse a sí mismos de sus infortunios.
¡Tal es el Destino que ciega a la humanidad y les priva de sus sentidos!

Como grandes cilindros, ruedan hacia delante y hacia atrás, siempre oprimidos con males sin límite.
Pues la discordia, que es innata en ellos,
les persigue a todos lados, les empuja de un lado al otro,
sin que ellos alcancen a percibirlo.
En vez de provocarla y atizarla, deberían cederle el paso para evitarla.

¡Gran Zeus, Padre de los hombres, tú les librarías de todos los males que les oprimen, 61, 62, 63, 64, 65, 66
si les mostrases cuáles son los espíritus a quienes ellos obedecen!

Pero llénate de valor, la raza del Hombre es divina.
La naturaleza sagrada les revela los más ocultos misterios.

Si ella te imparte sus secretos, podrás fácilmente realizar todas las cosas que te he ordenado.
Y sanando en tu alma, la librarás de todos estos males, de todas estas aflicciones.

Abstente de las comidas que hemos prohibido durante las Purificaciones, 67, 68, 69
y en la Liberación del Alma;
haz una justa distinción de ellas, y examina bien todas las cosas.
Permitiéndote ser siempre guiado y dirigido por el entendimiento que viene de arriba, y que debiera mantener a los reinos.

Y cuando después de haberte despojado de tu cuerpo mortal, hayas arribado al más puro Aether, 70. 71
¡tú serás divino, inmortal, incorruptible, y la muerte no tendrá más dominio sobre ti!

 

Los Versos Áureos Pitagóricos fueron recogidos por Hierocles de Alejandría, filósofo griego neoplatonista del siglo V d.c., quien dejó una muy documentada versión de las enseñanzas de la escuela pitagórica. En su libro inicia diciendo que ““Filosofía es la purificación y perfección de la naturaleza humana; su purificación, pues la libera de la temeridad y de la imprudencia que procede de la materia, y desapega sus afectos del cuerpo mortal; y su perfección porque le hace recuperar su felicidad original, mediante la restauración de su semejanza a Dios”.

La traducción aquí ofrecida se hace revisando el original en griego y su traducción por Nicholas Rowe, en Londres, 1707.

Los númerales indican el verso original en griego al que corresponde la línea.

 

Imagen: Pitagóricos celebrando el amanecer. Cuadro por Fyodor Bronnikov.
Fuente de la Imagen: Wikipedia

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