El sueño de Escipión

nov 11, 2011 por

El sueño de Escipión

A todos nos gusta compartir, aunque sea con nuestros seres cercanos, aquellas cosas que nos llaman la atención o nos impresionan, nos alegran o entristecen, nos llenan de temor o simple y sencillamente nos inflaman el corazón con la esperanza de un futuro mejor.

Hoy quiero compartir con ustedes algunas cosas que descubrí en un libro de la Biblioteca Nacional. Este libro no lo elegí yo; diría más bien que me emboscó pues yo iba por un poco de historia y encontré lo que no estaba buscando.

El nombre del libro es “El sueño de Escipión” de Marco Tulio Cicerón, jurista, político, filósofo, escritor y orador romano.

¡Vaya que libro! que no lo es en verdad, porque es un fragmento de otro libro llamado “La República”, de Cicerón.

En él todo es engañoso: pareciera que nos va a hablar de la historia de un personaje, pero termina hablandonos del Hombre, de la Tierra, del Sistema Solar, de la Galaxia y del Universo y su razón de ser; y de cómo todo tiene su fundamento en cosas que no podemos ver con los ojos físicos.

Es pequeño, porque cabe todo en cinco caras de página 8 ½ por 11 en letras No. 12 pero esta lleno de sabiduría concentrada.

De este libro quiero hablar, pero no puede ser en un solo artículo por lo que ahora me ceñiré a uno de los puntos más superficiales de este escrito de más de dos mil años de antigüedad.

¿Por qué me parece tan impactante? Por varias razones, pero quiero comenzar con la siguiente:

A casi todos nos educaron con libros que dicen que en la antigüedad la humanidad desconocía la estructura de la Tierra y la del Universo; y aunque hubo civilizaciones que se regían por calendarios basados en el movimientos de los astros y las constelaciones, se insiste en enseñarnos que esto era un golpe de suerte de mentes primitivas y retrogradas que se pasaban mirando al cielo en búsqueda de la explicación fantasiosas de fenómenos que no podían comprender, pero que todos conocemos en nuestros días gracias a nuestros avances tecnológicas.

Se nos enseña que en 1453 con la caída de Constantinopla, último reducto del imperio romano oriental a manos de los Turcos Otomanos, Occidente pierde contacto comercial con Oriente, y la famosa ruta de la seda y ruta de las especies.  Según se nos enseña, esto marca el inicio de las necesidades que forzaron los grandes viajes de ultramar, encabezados por Portugal y España con nombres de hombres famosos como Vasco de Gama, Cristóbal Colón, Fernando Magallanes, entre otros, que dan vida a las emocionantes historias de la “Era de los Descubrimientos”.

Siguen enseñándonos que antes de estos sucesos la ignorante humanidad no había salido de sus pequeños reductos y creía que la tierra era plana.

Todo esto queda desvirtuado con la lectura de “El sueño de Escipión” porque en éste libro Cicerón pone en boca de Publio Cornelio Escipión “El Africano” (Roma, 20 de junio de 236 a.c. – Villa de Liternum, Campania, 3 de diciembre de 183 a.c.) elementos que eran del conocimiento de los antiguos romanos que los hacen poseedores de una sabiduría que pensamos solo nos pertenecía a nosotros, los hombres y mujeres de la era contemporánea, de tecnología y técnica sin igual en la historia de la humanidad.

Para ilustrar lo que digo quiero transcribir un fragmento:

…Tú ves que la Tierra está habitada en esparcidos lugares confinados dentro de estrechos límites, siendo esas regiones habitadas simples motas sobre su superficie con vastas zonas salvajes entre medio: y los que habitan la Tierra no sólo están separados así, pues ninguna comunicación es posible entre ellos del uno al otro, pues ocupan posiciones en parte oblicuas, en parte transversales, en parte opuestas a las vuestras; de éstos seguro que no puedes esperar gloria.

 

También percibirás que esta misma tierra está, por así decirlo, circunscrita y circundada por zonas, dos de las cuales, las más separadas y situadas a cada extremo bajo los mismos polos del cielo, están heladas como puedes ver: mientras la zona media, la más grande, se quema con el calor del Sol.

 

Dos zonas son habitables, una de las cuales está hacia el Sur, y aquellos que allí habitan ponen sus pies opuestamente a vosotros, y nada tienen que ver con vuestra raza.

 

En cuanto a la otra zona que habitáis, y que está sometida al viento del Norte, mira qué parte tan pequeña tiene que ver con vosotros: pues toda la superficie habitada por tu raza, limitada hacia los polos y más ancha lateralmente, sólo es una pequeña isla rodeada por el mar, al que llamáis en la Tierra el Atlántico, el Gran Mar o el Océano. Pero, a pesar de ese nombre, es tan pequeño como tú puedes ver…” ~ Marco Tulio Cicerón, El sueño de Escipión (La República)

 

Además de describir la Tierra como mirando desde arriba, lo cual es algo sorprendente, esto deja en evidencia que los romanos conocían:

  • la estructura de la tierra,
  • los diferentes espacios habitados por los hombres (los continentes),
  • el congelamiento de los polos, 
  • la línea ecuatorial, e incluso
  • la segmentación del globo terráqueo en hemisferios.

¡Esto da mucho que pensar!

Aunque una pequeña porción de estudiosos saben de este libro y de su contenido, “El sueño de Escipión” es casi desconocido por la mayoría de las personas. Personalmente no entiendo la razón de esto puesto que es prueba irrefutable que en la antigüedad ya se conocía la estructura de la tierra y muchas cosas más.

Desconozco la forma en que se enseña la historia en las actualidad, pero tal ves sea hora de comenzar, aunque sea poco a poco y sin conflictos, a revisar la historia de la humanidad para no repetir lo que evidentemente no es cierto.

¿Desde cuándo se redescubrió este libro?

¿Por qué no se habla más de él?

No lo sé, y tal vez es mejor no especular al respecto, lo que si podemos hacer es leerlo sin que nos cueste nada porque lo tenemos en el internet de forma gratuita. (Aquí, una página donde lo podrán encontrar: El sueño de Escipión).

Seguro nos ayudará a descubrir algunas cosas impresionantes y a hacernos otras tantas preguntas que necesitan que nosotros mismos contestemos.

Hasta aquí en esta entrega. Volveré con otro extracto en el próximo artículo y en algún momento me arriesgaré a presentar mi punto de vista sobre los debates que en pequeños círculos ha generado “El sueño de Escipión”.

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2 Comentarios

  1. Ariel

    Gracias Jose. Infortunadamente, lo que hoy es “importante” aprender en nuestras escuelas es que Colon llego con tres caravelas, el nombre de cada una de ellas (so pena de multa) y que piso tierra un 12 de octubre, de 1492.

  2. Roberto

    Creo que los griegos fueron los primeros en tener esa idea, e incluso midieron la circunferencia de la Tierra. Los romanos tambien pudieron aprenderlo. Pero no era igual el conocimiento en todos los pueblos, ni siquiera los sabios egipcios, babilonios o demás tenían las mismas ideas.
    Los pueblos bárbaros mucho menos.

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